
cuando me mira un pecho,
soy cintura sarisfecha,
sangre feliz,
hierba entubada.
le devuelvo la mirada aviesa y envidiosa,
y la intento con guiños,
se sonroja
y me llena la boca.
me pincha las ficciones
cuando me mira un pecho
le devuelvo la sonrisa socarrona de pezón adolescente,
y musito las más dulces confidencias,
para que me acepte como dueño y visitante,
y me enseñe la lengua
y el camino.
pongo un dedo en los labios de su dueña
para que nos deje a solas,
y le indico con un gesto al mundo
que no es hora de colegio o de trabajo,
que me deje estar abajo,
y que cumpla las promesas de la tele.
Pero entonces conocí tu pecho eléctrico
que da pavor de perfecto y rosado,
de realidad palpable.
que da miedo tocarlo con las uñas sucias.
Me da sueños y espartos,
no le aguanto la mirada,
me avergüenza me atraganto,
me siento pequeño.
mecido en aguas turbias
rubias como tú.
y me vuelvo hacia tu valle vulnerado,
tu costado aún sin aliento
huyendo hacia en terror de tus enfrasques.
si paso por su lado me hago el loco,
como el que no lo conoce,
o lo saludo ausente, bajándome el sombrero,
finjiendo no tenerlo atravesado,
ni me incita a romper cables.






