sábado, 20 de marzo de 2010

con la hiedra en los talones.


cuando me mira un pecho,
soy cintura sarisfecha,
sangre feliz,
hierba entubada.

le devuelvo la mirada aviesa y envidiosa,
y la intento con guiños,
se sonroja
y me llena la boca.
me pincha las ficciones

cuando me mira un pecho
le devuelvo la sonrisa socarrona de pezón adolescente,
y musito las más dulces confidencias,
para que me acepte como dueño y visitante,
y me enseñe la lengua
y el camino.

pongo un dedo en los labios de su dueña
para que nos deje a solas,
y le indico con un gesto al mundo
que no es hora de colegio o de trabajo,
que me deje estar abajo,
y que cumpla las promesas de la tele.

Pero entonces conocí tu pecho eléctrico
que da pavor de perfecto y rosado,
de realidad palpable.
que da miedo tocarlo con las uñas sucias.
Me da sueños y espartos,
no le aguanto la mirada,
me avergüenza me atraganto,
me siento pequeño.
mecido en aguas turbias
rubias como tú.

y me vuelvo hacia tu valle vulnerado,
tu costado aún sin aliento
huyendo hacia en terror de tus enfrasques.

si paso por su lado me hago el loco,
como el que no lo conoce,
o lo saludo ausente, bajándome el sombrero,
finjiendo no tenerlo atravesado,
ni me incita a romper cables.

sábado, 6 de febrero de 2010

IX (Querencias y extravíos).


IX

Anomia de la sociedad contemporánea,
fiebre consumista,
consumo de mercado,
dinámica, cambiante, plural, abierta y globalizada.

Multiculturalidad,
que tambalea elementos de referencia,
incorporada a creencias ajenas a sustracción,

que deshizo,
por demasiado jerárquico y anticuado,
a este retroceso reaccionario.

Este retroceso
que está dispuesto
en acción-reacción
a rehacerse

Para que tú
[y tus drogas de madre],
anomia encerrada,
lo aceptes
con tus mejores galas.

VIII (Querencias y extravíos).


VIII

Diabólica espiral
de mayores violencia,
venganzas-desafueros
que solo traen consigo sufrimiento,
injusticia y desesperación.

Diabólica espiral
donde el sufrimiento causado
es muy superior
al mal a erradicar.

Fábrica de angustias,
cenicero de esperanza,
penal de penares,
desazón de dolor,
herida inmutable
en el pecho de quien
-en armas-
se siente amenazado.

III. Querencias y extravíos


III

Tengo amigos
algunos años más tristes que yo.

Aunque cierren la ciudad,
tras la puesta de sol del último día,

a veces,
al caer la algarabía
tediosa del ir y venir,

celebramos la melancolía
del que camina desierto
entre un charco seco
hueco de gente.

Vivos, repetidos,
repartidos en trozos rotos
del espejo-espectro interior.

Seres dispersos-perdidos
que reunidos alrededor
de una mesa ordenada
por el buen vino
de vinagre y rosas,

alrededor
de una vela de primavera

airean
sus penas de quinceañeras
desatadas,
desbordadas
por el tedio y la pasión
del alcohol
y sollozos reprimidos.

Tu hielo.


HIELO

El hielo también quema,
y petrifica y muerde,
el hielo también mata,
también muere.

Tu hielo, solo tu hielo,
puede seguir helando en un infierno,
hasta por dentro estás fría.

Tu hielo, solo tu hielo,
puede hundir el titanic,
y congelar a Jack Nicholson en el resplandor.

El hielo también se corre,
también vuela,
y lee revistas y escribe poemas,
que hielan ojos, oídos y bocas.

Tu hielo, solo tu hielo,
no se humedece en primavera,
ni ríe ante Chaplin,
ni cuenta estrellas.

Tu hielo, solo tu hielo
Deshielas las gafas de Quevedo.

Solo tu hielo, mujer,
no enfría la Coca-Cola,
rompe el vaso.

El hielo también quema,
y cruje y humea,
el hielo también gime
y parlotea.


El hielo también pasa,
y te describe.

Y el fuego coge otra revista de coches usados,
en la sala de espera.

Cruza las pierna y suspira.

La Bestia.

Carruaje en llamas


CARRUAJE EN LLAMAS.

Solo en ciertas ocasiones parece merecer la pena
Hacer café para mas de un pájaro en un tiro
De dos caballos y tres ansias.

A Harry se cruza por el pensamiento sucio
Enfermerías con nombre y domicilio en la Barceloneta,
Para devolver en medio de esta iglesia
Y dejar bautizadas las baldosas.

Existen damas enviudadas desde que nacieron,
Y con canas a caer en pozos hondos
En puenting sin gomas,
Cavados con sus propias garras
de charol negro.

Carruajes en llamas.
¿Que me pongo? Ponte ganas,
¿Que me quito? La adultez que te esconde
La calavera niña.
El rostro manchado de golosinas
Las manos buenas.

Solo en ciertas ocasiones merece la pena
Escribir.
Batir letras,
Cocinar.
Contar.
No cuento nada,
Cuento gente, hay demasiada,
Saliendo a la calle sin versos de espera.
Sin un beso en los labios,
Con demasiada ropa.
Sin huellas en las suelas,
Ni vientos de cambio.

Ellos lo intuyen. Nosotros lo sabemos.

Todos acabaremos siendo viejos verdes.
Billetes del dolar usados.


La bestia.

domingo, 20 de diciembre de 2009

papel del culo



Esto no es un recital,
Es la mierda una calumnia una difamación
No es un recital
en el sentido ordinario de la palabra,
No, es un insulto prolongado,
Un escupitajo en la cara del Arte,
Una patada en el culo a dios, al hombre,
al destino
Al tiempo al amor a la belleza
A lo que os parezca.
Es quizá cunnilingus postmortem
a la abuela de Hitler
O un río de semen que os deja preñados
De un gracia macabra,
De una danza macabra,
uno de esos sueños duermevelicos
donde uno no encuentra el peldaño
Y cae.
Pero esta vez.
Esta vez
No despertaremos.